Newsletter: Un par de consejos nutricionales

Hoy seremos especialmente breves y trataremos tan solo dos breves ideas:

Primero, por qué la restricción de calorías permanente no es una buena idea. –> El cuerpo es una máquina súper adaptable, y lo peor que puedes hacerle desde el punto de vista de la vida moderna es permitirle ser más eficaz en lo que hace. Si comes poquito (apreciablemente menos de lo que gastas) y además eres una persona activa físicamente, tu cuerpo aprende a ser más eficaz metabólicamente para ser capaz de hacer “más con menos”. Esto también sucede incluso si no eres activo, pero lleva más tiempo porque la presión para conseguir la adaptación es menor (porque al no hacer deporte estás también gastando menos energía). Entonces se puede producir una situación en la que dejamos de perder peso precisamente por esta adaptación: antes necesitábamos 2000kcal cada día para cubrir gastos, pero pasamos a comer 1800kcal y además a gastar 300kcal adicionales haciendo deporte… y al cabo de 6 meses estamos totalmente estancados porque nuestro cuerpo ha sabido adaptarse a esta nueva situación y ha rebajado sus necesidades metabólicas y mejorado tu estado de forma física dentro de lo posible. Por eso, “sorprender” continuamente a nuestro cuerpo es una buena manera de impedir esta adaptación o al menos de alargarla en el tiempo. Esto es algo que podemos hacer tanto desde la actividad física como desde la dieta, aunque como alguno ya habrá oído… “los abdominales se consiguen en la cocina”. Cambiar de cardio suave a altas intensidades, de épocas de mayor restricción a épocas en las que comemos lo que necesitamos (para comer más ya están el verano y navidad, ¿no?)…

 

Segundo, que una caloría no es una caloría.  –> Se supone que esto está más o menos ya incluido en los cálculos de las etiquetas cuando te dicen cuántas calorías tiene tu comida, pero la realidad es que el proceso es estandarizado y por lo tanto tiene importantes deficiencias. Me explico: digerir comida le cuesta calorías a tu cuerpo, y le cuesta más o menos calorías según lo que digieres [por ejemplo, en las grasas es un 3% del contenido calórico, mientras que en las proteínas es un 30% y en la fibra y muchas frutas y verduras es de un 20%]. Por lo tanto, 2000kcal en fruta, verduras, carne magra/pescados blancos, grasas de las buenas, alimentos ricos en fibra, frutos secos… no son lo mismo que 2000kcal en lasañas. Y este problema no se tiene correctamente en cuenta en las etiquetas: el pan blanco y un pan con 7 cereales y semillas por encima pueden, sobre el papel, tener contenidos calóricos similares (el de semillas seguramente tenga algo más de calorías), pero la realidad es que el pan blanco es muchísimo más fácil de digerir para tu cuerpo que el otro, y por lo tanto te va a proporcionar muchísimas más calorías “utilizables” que el otro. Cuando estábamos en las cuevas o en la Edad Media esto era maravilloso, ahora ya… ¡no tanto!

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