Cómo perder peso

[English version available here.]


Esta mañana estaba mirando Facebook mientras me tomaba un café, y me encontré con este video, buenísimo (desgraciadamente no está disponible con subtítulos en español):

Termina así:

“Una tarde de domingo estás escribiendo el cheque para pagar el alquiler, y te das cuenta de que hoy hace exactamente un año desde que empezaste a entrenar. Piensas sobre todos los kilómetros que has corrido, los kilos que has levantado, el pollo que has comido, los charquitos [de sudor] que hiciste… ¡y no te parece tan malo!
Te das cuenta de que no se trata de llegar a cierto peso, o de levantar pesas. Se trata de esperar, ser paciente, confiar en que la vida seguirá avanzando con su paso de tortuga, y que las cosas mejorarán. Después de todo, cambiar necesita tiempo. Pero tiempo es todo lo que necesita.”

Estas palabras, aunque están contenidas en un video de humor, contienen un par de lecciones muy interesantes. Me recordaron, casi instantáneamente, a dos ideas que descubrí a través de James Clear (y que no puedo recomendar lo suficiente que leáis si sabéis inglés): Falling in love with boredom [enamorarse del aburrimiento], y Commiting to the fundamentals [comprometerse con los fundamentos]. Vamos a analizarlas:

“Te das cuenta de que no se trata de llegar a cierto peso […]. Se trata de […] ser paciente, confiando en que la vida seguirá avanzando con su paso de tortuga […]. Después de todo, cambiar necesita tiempo. Pero tiempo es todo lo que necesita.”  – Esta frase encierra la razón por la que la motivación es importante para empezar algo, pero no te llevará a ningún sitio en el largo plazo. La mayoría de las veces no conseguimos resultados lo suficientemente rápido, y terminamos por frustrarnos. Otras veces, nuestros planes necesitan de demasiado tiempo, o perturban demasiado la vida a la que estamos acostumbrados, y entonces la motivación no será suficiente para mantenernos en ello durante más allá de unas cuantas semanas (os estoy mirando a vosotros, propósitos de año nuevo). Y otras tantas veces suceden ambas cosas: como no conseguimos resultados lo suficientemente rápido, empezamos a frustrarnos, y el exigente plan que habíamos ideado parece, de repente, demasiado difícil de cumplir, empezando así un círculo vicioso en el que hacemos menos, obtenemos menos resultados, nos desmotivamos aún más, hacemos aún menos, y… bueno, creo que ya sabes cómo acaba la historia.

Hacer algo que merece la pena no necesita un montón de motivación. Necesita suficiente motivación para empezar y para definir las razones por las que queremos hacerlo. Pero aparte de eso, lo que realmente necesitamos es más paciencia. Si os soy totalmente sincero, también hace falta ser inteligente y estratégico a la hora de planear nuestro camino (How to use military strategy to build better habits [cómo usar la estrategia militar para construir mejores hábitos]), para evitar que nuestro plan nos esté preparando para el fracaso antes de empezar. Pero lo más importante que necesitamos es paciencia. Paciencia para entender que las cosas que merecen la pena en la vida no son un sprint, sino una maratón. Que en el largo plazo no pasa nada porque nuestro hábito se nos vaya de las manos un par de días, pero que se nos vaya de las manos de verdad, sí. Que simplemente hacer un poquito y construir el hábito es mucho más importante que matarse cada día. Porque en el largo plazo no importa que un día estuvieras muy cansado y entrenaras 15′ en vez de 60′: lo que importa es que lo hiciste, y seguiste. No importa que los resultados estén viniendo mucho más lentamente de lo que esperabas: lo que importa es que seguiste haciéndolo durante tanto tiempo, que los resultados llegaron de todas formas.

Y por eso me gusta la idea de enamorarse del aburrimiento, junto con su compañera comprometerse con los fundamentos: porque la vida real trata mucho más sobre aguantar y seguir, que sobre tener el plan de entrenamiento perfecto, la dieta perfecta, o el plan de estudio perfecto. La vida real, fuera de los pósters motivacionales, consiste en hacer las cosas más importantes, hacerlas bien, y hacerlas durante el suficiente tiempo.

La vida real trata sobre si tienes o no la paciencia (¡y el coraje!) para entender que los charcos de sudor de hoy son tu orgullo de mañana.

Y es que, en efecto, cambiar necesita tiempo.

Pero tiempo es, también, todo lo que necesita.

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